Se supone que el verano para combatir el estres es el momento del año en que todo se reduce a tirarte al sol en short y ojotas, canchera y relajadísima, con un trago fresco en la mano. Sin embargo, esta estación supuestamente despreocupada tiene efectos colaterales en tu salud: un tipo de estres que acecha en la sombra.
"De por sí, la constante presión por relajarte y divertirte puede ponerte ansiosa", explica Suzanne Zoglio, psicóloga y autora de Recárgate en minutos. "Además, las Fiestas, las vacaciones y el pasar más tiempo al aire libre alteran tu rutina y esos cambios aunque sean positivos- pueden hacerte sentir tensa y desorientada."
Otra razón para estresarte: vos esperas ser más feliz en esta época, así que cuando no lo conseguís, sentís que sos vos quien está fallando en algo. Presta atención a estas estrategias para contrarrestar las presiones y ¡viví el verano a pleno! |
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La ansiedad de las vacaciones
"En enero del año pasado, había arreglado todo para irme una semana a México, que era el viaje de mis sueños", recuerda Julieta", una pediatra de 28 años. "Pero encontrar una compañera de trabajo que me cubriera los turnos, además de las corridas por los trámites de último momento, me dejó filtradísima, pasada de vueltas... y eso sin contar el jet lag del cambio de horario y latitud.
Para cuando llegué a Cozumel, estaba tan tensa que ni siquiera pude disfrutarlo." No es sólo que los preparativos de las vacaciones te destrocen los nervios: largas colas en el check-in del aeropuerto o los embotellamientos en las rutas pueden hacerte aterrizar en tu destino de supuesto descanso más alterada que nunca. Y, encima, una vez que llegas al lugar que elegiste, estás prácticamente "condenada" a disfrutar cada minuto de ellas, como si después de viajar y haber pagado por ese lujito estuvieras obligada (¡por vos misma!) a pasarla bien. "Las vacaciones son como la noche del 31 de diciembre, cuando uno espera que a partir de las o horas todo sea perfecto y diferente, automáticamente", explica Alien Elkin, psicólogo especialista en combatir el estres y autor de Relajarse en la ciudad. "Pero viajar puede no estara la altura de expectativas tan desmesuradas, así que existe un gran riesgo de que te sientas decepcionada ".
Solución para combatir el estres: "Planifica tus vacaciones para que sean curativas", aconseja el doctor Daniel López Rosetti, "Pregúntate cuándo, con quién, dónde y qué proyecto (descanso, turismo, turismo aventura) querés vos. Planea no sólo las cuestiones prácticas (arreglos en el trabajo, con quién dejar a las mascotas, cuentas pendientes), sino también lo que tenes ganas de hacer realmente." Otra estrategia para mantenerte sana: pónete metas posibles.
"En lugar de volverte loca con un viaje que te cambie la vida, proponéte empezar una actividad física que te guste o terminar esa novela para la que nunca tenes tiempo", sugiere el médico David Posen, autor de Pequeña guía para combatir el estres. Para mejores resultados, elegí un itinerario que complemente tu vida diaria. "A veces, hay que aprovechar las vacaciones para crear un balance", dice Zoglio. "Si tu rutina cotidiana es caótica, tirarte al sol puede ser un buen antídoto. Pero si tus días son más bien sedentarios, tal vez te seduzca hacer algo activo y vigorizante.
" Finalmente, no olvides planear la parte más tortuosa de cualquier vacación: el viaje de ida... y el de vuelta. Mantené la locura a raya llevando tapones de silicona para los oídos, un reproductor de MP3 con un compilado de melodías relajantes y un antifaz para dormir. Y, en lugar de comer porquerías, llévate snacks frescos y nutritivos como nueces, yogur o queso. "Si lo que picoteas tiene proteínas, va a ayudarte a controlar tu ansiedad", asegura Zoglio.
El síndrome de dejar la oficina
Pensá unos segundos y responde con la mano en el corazón: ¿alguna vez te perdiste un atardecer de película en la playa sólo para buscar un ciber y chequear que en tu casilla de email no hubiera ningún mensaje laboral urgente? Otro clásico: hacerte la cabeza preocupada por saber si tus colegas estarán desbordados de trabajo en tu ausencia o tratar de recordar si les dejaste las llaves del archivo o la clave de la compu, ¡y llamas a la oficina desde el otro lado del mundo para sacarte la duda! Si cualquiera de estas situaciones te suena familiar, podrías tener el "síndrome de abandono de las responsabilidades", es decir la incapacidad de dejar el trabajo atrás.
"En parte, ese síndrome es causado por una cultura que ve cualquier clase de tiempo libre como una señal de falta de compromiso", dice el doctor Posen. "Pero está facilitado parlas nuevas tecnologías de comunicación como' internet o los celulares- que te atan a tus deberes. " Eugenia, una administrativa de 31 años, puede contarlo: "Aunque me tome un solo día de vacaciones de mi trabajo, me la paso pensando en todas las facturas de los proveedores que deben estar amontonándose sobre mi escritorio", dice. "Soy tan obsesionada que una vez mi novio me pescó llamando a mi correo de voz del celu desde un refugio en la montaña, mientras estábamos en una excursión." |