La basura en los rios
Le voy a contar lo que sentí hace algunos meses, cuando me tocó navegar por un río muy afín a los montevideanos. Fin de semana largo. Tarde de sol y temperatura agradable. Todos queremos disfrutar del aire libre, de la recreación con la familia o amigos, y por qué no, de un buen asadito. El paisaje entre los cerros y el sinuoso curso de agua hacían de la experiencia algo casi fantástico.
Por eso, al pasar por la costa del camping, vimos que estaba repleto. Por ahí, andaba un octogenario que hacía el mejor esfuerzo por jugar a la pelota con sus nietos, mientras otra familia buscaba el mejor lugar para estacionar su casa rodante; varios que remojaban su carnada en la punta de una tanza y más allá un camión con la infaltable cumbia a un volumen que volteaba los nidos de horneros a varios kilómetros a la redonda.
Pasando el puente, el cauce se angostó entre las ramas, la corriente se hizo más vigorosa y la cosa se convirtió en un asco.
La basura en los ríos del Uruguay
Nos vimos rodeados de basura. Bolsas de nylon, botellas plásticas, pañales desechables y un sinfín de desperdicios que me hacían sentir como remando en un colector. Evidentemente, los seres humanos no nos preocupamos por nuestros desperdicios. En otras ocasiones, hemos visto restos de botellas de vidrio, latas y pilas abandonadas en el lugar por los acampantes anteriores, sin importarles quién viene atrás con ganas de disfrutar de lo verde.
Entonces se me ocurrió compartir estas reflexiones y plantearles el siguiente desafío:
Para su próxima salida al campo, no compre alimentos o bebidas de envase des-cartable.
Si los lleva, tráigalos de vuelta a la basura de su casa ( el lugar que ocupan en el bolso, la mochila o la valija del auto, es el mismo que a la ida), o deposítelos en un tacho de residuos.
Comente el tema entre los amigos de la barra o familiares, y preocúpese por la limpieza del lugar antes de abandonarlo.
Explique a sus hijos todo lo que sabe acerca de los residuos biodegradables y los que no lo son.
Si sueña con enganchar la mejor tararira, hundir la daga en un enorme padrillo, ver el horizonte desde lo alto de un cerro, o navegar a fuerza de remo por un río, su obligación es compartirlo. Esto no es una cadena. Es una campaña en favor del medio ambiente. Si se considera un verdadero amante de la naturaleza, no olvide este mensaje.