Calidad de vida

Los nuevos "rollos" con ! la comida
No es necesario que seas súper flaca para tener una reración peligrosa con la comida. Descubrimos a varias chicas a las que comer "las vuelve locas".

Calidad de vidaEstos recién descubiertos desórdenes alimentarios son casi tan dañinos como los clásicos, afectan el nivel de energía, nuestro humor, nuestro organismo, nuestra salud y la calidad de vida. De hecho, un estudio reciente detectó que quienes practican dietas muy rígidas a largo plazo, tienen niveles de hormonas de estrés más altos y mayores disturbios ovulatorios durante sus ciclos menstruales. Se exploró cómo la obsesión por la comida ha causado estragos en la vida de varias mujeres.

Las reglas primero
Uno de los modelos patológicos más comunes consiste en excluir de nuestra alimentación una categoría entera de productos. Claudia (27), una chica alta que trabaja en una ONG y pesa 48 kilos, lo primero que borró de un pluma/o de su dieta fiel a la carne roja, después, se convenció de que no le gustaban las grasas, ni los alimentos de consistencia cremosa, ni la crema, ni el queso, ni la manteca, ni la mayonesa.

La calidad de vida y sus diferentes aspectos

Calidad de vidaFuera de escena Existen también muchas mujeres que intentan controlar las situaciones en las cuales comen.

Por ejemplo, algunas mujeres optan por no comer jamás en público. Otras comen únicamente afuera motivo por el cual sus heladeras están siempre vacías, porque no confían en sí mismas para mantener el control cuando están solas y sin nadie que las monitoree.

También hay quienes tienen tabúes con respecto a comer después de cierta hora digamos, las nueve de la noche o en cierta clase de restaurants. Luciana, una ejecutiva publicitaria de 27 años cuyo plato favorito es el "pescado asado con vegetales salteados hecho en casa", admite que no poder decidir cómo deben prepararse los alimentos, la llena de angustia. "Estaba planeando un crucero para las vacaciones, cuando entré en pánico de solo pensar qué iba a comer mientras estuviera de viaje", admite. "Terminé contratando aun a línea de cruceros especial y mucho más cara que las otras sola porque ofrecían la ofician de un menú light."

Claro que la manipulación de la comida puede traer también sus costos sociales y afectar la calidad de vida. Los amigos suelen hallar imposible hacer planes, y las citas o los novios pueden huir espantados al ver cuánta energía y tiempo consumís en pensar qué y dónde vas a comer. "Las exigencias tienen un límite: la paciencia de los otros. Ser distante obsesiva crónica trae muchísima limitación social, trae culpa cuando se salen de lo establecido y depresión cuando no se obtienen resultados".

La dieta perfecta
Los humanos somos animales de hábitos, pero algunas mujeres toman esto demasiado al pie de la letra. Y se quedan pegadas al misino menú uno y otro día. Es probable que consuman una taza de cereales para el desayuno, su habitual ensalada mediterránea para el almuerzo y una pechuga grillé para la cena. "Cualquier dieta deja de ser perfecta cuando seguirla se convierte en una obsesión ", asegura la nutricionista del Clínicas. Como estas chicas quieren prevenirse de lo inesperado, conocen al detalle las caloñas, las grasas y el valor proteico de cada una de las comidas que ingieren. Sus dietas, efectivamente, se transforman en un cinturón de seguridad.

"Mis amigos se ríen parque como lo mismo todos los días: queso port salut, tomates cherry, pollo, mermelada y gaseosa diet", admite Mónca, una vendedora de 24 años. "Con eso logre perder 10 kilos en cuatro meses, y ahora me aterroriza la idea de volverá subirlos si modifico aunque sea en lo más mínimo mi dieta." El último grupo de trastornos es el de las "dietístas seriales", que saltan de un plan "mágico y efectivo" a otro ídem, con los que suben y bajan de peso constantemente. Un mes es la de la Luna, al otro la Atláns, buscan un milagro.

El problema es que terminan siendo incapaces de hacer sus propias elecciones porque delegan toda la responsabilidad en el plan para bajar de peso de turno. Si este "furor" continúa, ti i cuerpo comienza a sentir los efectos nocivos de todos estos cambios en los estilos de nutrición, y el metabolismo puede en lentecerse, haciendo que subir de peso sea más fácil y más complicado de perderlo en el futuro. Esto sucede, explica la nutricionista Jufe, "porque después de tanta restricción, al tener menos energía de la que necesita, el cuerpo empieza a economizarla poca que tiene y el metabolismo se endentece. Y sólo vuelve a funcionar adecuadamente después de tres semanas de normalización de, la dieta".

Cómo combatirla para mejorar la calidad de vida
Si sospechas que tenes alguno de estos patrones distorsionados, lo primero que debes hacer es aflojar las riendas de tu modo de alimentarte, peor el bien de tu organismo y tu cabeza. Intenta descubrir tus actitudes patológicas hacia la comida y trata de reemplazarlas con otras más saludables. Si ya eliminaste a las carnes rojas por "demoníacas", pregúntate: ¿en qué pruebas me baso para sostener tal cosa?. "No hay (fue seguir s las modas, la mayoría son mitos, y cambian todo el tiempo", aconseja la doctora Jufe, quien sugiere un tratamiento interdisciplinario con una nutricionista para reestrenar los hábitos de alimentación, y el apoyo de una terapia cognitivo conductual para aprender a ser más flexibles y menos exigentes no sólo con la comidas sino con nosotras mismas.

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