Los Mudrá
Religión
Los mudrá son gestos simbólicos, presentes en todas las religiones del Extremo Oriente, que se toman como expresivos de un sentimiento particular y con los que se pretende sensibilizar el
carácter de una divinidad o de un maestro del espíritu. Hay mudrá característicos de Visnú, otros propios de Siva; Mudrá que se repiten en las imágenes de Buda, o en las de las sakti, la
diosa madre.
Los mudrá son gestos simbólicos, presentes en todas las religiones del Extremo Oriente, que se toman como expresivos de un sentimiento particular y con los que se pretende sensibilizar el
carácter de una divinidad o de un maestro del espíritu. Hay mudrá característicos de Visnú, otros propios de Siva; Mudrá que se repiten en las imágenes de Buda, o en las de las sakti, la diosa madre. Mediante la disposición adecuada de las manos y de los dedos (y a veces de la entera actitud
corporal), los Mudrá concentran, orientan o difunden la energía presente en el «cuerpo sutil» del dios o del santo. Y, ejecutando el hombre esos mismos Mudrá, suscita en sí aquella misma
tonalidad espiritual: paz, amor, meditación, etc. Es una práctica propia de los yoguis, pero también común en la devoción popular, acompañando a la oración y los manirá
AÑJALI-MUDRÁ: Gesto de saludo respetuoso y tierno que, con la unión de ambas palmas, expresa la conjunción de la izquierda y
de la derecha, es decir, la supresión de toda dualidad.
VARADA-MUDRÁ: Con este gesto, la divinidad concede un favor, atiende la petición del creyente, derrama su gracia y su misericordia. Es complementario del abhaya-mudrá.
ABHAYA-MUDRÁ: Signo de protección, apaciguador, frecuentemente atribuido a Visnú. Denota la sabiduría serena y la «paz del corazón» que el dios ofrece a los fieles, juntamente con la
efusión de la gracia.
DHYÁNA-MUDRÁ: Este Mudrá, muy utilizado al meditar, crea las condiciones ideales de interiorización: la unión de las manos cierra los circuitos sutiles; las palmas se abren hacia arriba,
a la conciencia superior.
GLOSARIO DEL BUDISMO
AMITÁBHA: «Luz infinita». Este Buda es el señor de la Tierra pura, donde moran las almas liberadas gracias a los méritos acumulados por la devoción hacia él. Su culto se ha desarrollado
sobre todo en China y Japón, difundido bajo el nombre de amidismo (en chino, O-mi-x'o; en japonés, Amida).
AVALOKITESVARA: el más popular de los bodhisattvas, encarna la compasión universal. En China se ha transformado en una divinidad femenina, Guanyin (Kuan-yin), «La que percibe los suspiros
del mundo» En el Tibetes Chenrezi, el Gran Compasivo.
BODHISATTVA: literalmente, «ser (criatura) llamado a la Iluminación». Es aquel que ha alcanzado gran sabiduría en el curso de numerosas vidas, que ha concebido el «Pensamiento de la
Iluminación», pero que, sin embargo, pospone su propia liberación por compasión hacia la humanidad sufriente.
DHYÁNA: estado de meditación. Ha dado nombre, deformado, a la escuela budista china del chan (zen en Japón).
MAITREYA: el Buda histórico habría hablado a él como el Buda del próximo ciclo universal. Guía las almas de los muertos hacia la Luz y es el guardián de la Ley. Se le venera en Asia
central. Mañjusri: Señor de la Palabra y del Canto, venerado en Nepal y en China. Habría dado nombre a los manchúes.
MANTRA: fórmula sagrada, repetida constantemente para provocar un estado de vacío consciente. Heredada de la Palabra divina de los Veda, ha pasado a ser un ejercicio espiritual en todas
las lenguas de los países budistas.
NIRVANA: literalmente, «extinción del aliento». Designa el estado de la conciencia liberada del deseo y de todo apego. Es espontáneo: ninguna disciplina puede provocarlo, sino tan sólo
preparar su advenimiento. El lenguaje no puede dar cuenta de algo que no es ni vacío ni plenitud: supone la liberación del samsára, o cadena de las reencarnaciones.
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